“A Lady”, (una dama) - Isabel Caballero- RC
- Isabel Caballero
- 17 may 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 29 may 2021
Mi blog: https://alzapalabra.blogspot.com/
Después de leer el último capítulo, Cassandra deja a un lado el grueso manuscrito y pregunta a su hermana si recuerda cuando comenzó a escribir los primeros borradores.
—Creo que fue durante nuestras primeras vacaciones en la casa de los tíos, en Bath.
—Por fin, después de tantos años lo has terminado. ¿Ya has pensado cómo titularlo?
—“Sensatez y sentimiento”. Diferencia el carácter de las dos hermanas, como nos ocurre a nosotras. Por supuesto, querida, tú eres la sensata.
— Sin duda formamos un buen tándem.
A las cinco en punto la sirvienta entra en la sala, deposita la bandeja sobre una mesa auxiliar y se retira. Jane prefiere el té con finas rodajas de limón; Cassandra, con crema. Como están solas se aflojan los corsés la una a la otra para hacer sitio al pan con mantequilla, compota, mermelada, pastas y bizcochos. Al terminar, tocan la campanilla para que retiren el servicio y, después, Jane le plantea a su hermana algunas dudas.
—Todavía hay algunos aspectos de los que no estoy segura si son acertados, como la conversación entre Elinor y Edward en su primer paseo por el jardín. Ella le pregunta a que le gustaría dedicarse si su familia se lo permitiera, y él contesta…
—¡Ah sí!, recuerdo ese pasaje —interrumpió Cassandra —dijo que le gustaría ser clérigo, dar sermones en una parroquia pequeña para la buena gente del lugar, y dedicarse a la cría de pollos.
—También comentó —añadió Jane sonriendo—, que la piratería era otra opción. Me pregunto que con el carácter de timidez que he otorgado al joven Edward, él mismo se define así en su presentación a la familia, ¿no lo estaré dibujando como una especie de ridículo bufón?
—En absoluto. El sentido del humor es signo de inteligencia. ¡Ojalá encontráramos para nosotras un Edward con las misma cualidades que tu maravilloso galán!
—Aún no me has dicho que opinas de los últimos capítulos.
—¿Puedo ser sincera, Jane?
—Siempre lo eres, ¡adelante, hermanita!
—Yo hubiera preferido que casaras a la pareja a pesar de las trabas de las circunstancias, y que el amor triunfara sobre la codicia. Pero te empeñaste en dejarla soltera, convertirla en una maestrilla abogando por la educación mixta en las escuelas, lo que no concuerda con su carácter racional y prudente en el recorrido de la novela, salvo los capítulos finales. Al fin y al cabo, Elinor es hija de su tiempo, producto de la educación recibida en cuando a las formas.
—Con lo perspicaz que eres, me extraña que no observaras algunas de las pistas que dejé casi desde el principio. Recuerda que ya en aquel primer paseo por el jardín, cuando el joven mencionó que heredaría una fortuna si se casara con la mujer asignada por su madre, Elinor le contestó que a las mujeres de su posición no se les permiten trabajar aunque necesiten desesperadamente el dinero. ¡Ahí tienes, Cassandra, un primer indicio de rebeldía!
—Pero de un conato de queja, a dedicarse a escribir libelos subversivos sobre la igualdad educacional… No sé, Jane, me parece un giro demasiado abrupto.
—¿No te parece suficiente justificación el que su amado Edward no se casara con ella?, ¿que su hermano y cuñada prácticamente la echara de casa junto a su madre y hermanas?, ¿la dependencia de la caridad de los familiares, sin dote para casarse dignamente, y con 300 libras como única herencia? No le quedaba otra que trabajar. En esa etapa se produjo un cambio radical en ella, de pensamiento y de obra. Una nueva Elinor a la que el matrimonio sin amor le parecería un mero contrato de sometimiento al esposo.
—Esperaba una historia romántica con final feliz
—¿Una princesa de ebúrnea tez y dientes de perlas?, en cambio me ha salido contestaria. En fin, puede que tengas razón, yo también necesito un cambio en mi vida.
—Este verano podríamos convencer a mamá para ir a tomar las aguas termales del balneario de Bath. Dicen que curan todos los males, y hasta es posible, con suerte, que encontremos un marido apropiado.
— O dos.
Un soplo de aire hincha las cortinas de gasa, parecen las telas de un velero; agita los ligeros vestidos de muselina de ambas jóvenes; mueve las hojas del grueso cuaderno abierto sobre la mesa. Jane cierra la ventana. Se desinflan cortinas y faldas. En un súbito impulso decide dar por finalizada su novela. Toma la pluma de ganso mojándola en el tintero y firma a pie de página con el seudónimo de: “A Lady”.
*
Hola Isabel, junto la lectura se va generando un efecto visual de la escena muy agradable.
Me ha gustado la valentía que has otorgado a Elionor, dándole la posibilidad de elegir trabajar en vez de casarse, lo cual era lo menos usual en la época. Esto da ese toque de mujer adelantada a su época.
Gracias por tu paciencia conmigo. Como dice el dicho más vale tarde que nunca.
Hola a todos, compañeros y colegas. He tenido una semana complicadilla y muy poco tiempo, prometo leer y comentar vuestros trabajos este fin de semana, es que me gusta hacerlo con calma que todos os merecéis una lectura atenta.
Un abrazo colectivo.
Hola otra vez, Isabel
Yo soy nueva por acá y espero seguir participando. Como tengo poca esperiencia escribiendo se que cometo errores y no puedo corregir tampoco los ajenos, asi que solo puedo decir si veo algo que me llame más la atención. Hago trampa, y leo los comentarios, y todos han sido acertados.
Me gustó la manera de relacionarse las hermanas y como discuten todo el asunto, lo veo natural.
Como soy fan de la historia, es una pena que aquí no se casaran EDWARD y Elinor, estuvieron como cinco años enamorados sin poder decirselo, porque Elinor debio sentir un profundo amor por él que siguió aun después de saber su compromiso con Lucy y que pasara el tiempo…
Hola Isabel,
Estupendo relato. Muy bien llevado con esas descripciones en los momentos justos, como cuando "A las cinco en punto..." entra la sirvienta o al final con "Un soplo de aire hincha las cortinas de gasa...". Aunque el peso lo llevan los diálogos, esos párrafos son perfectos para situarte y hacerte una idea más "visual".
En cuanto a los diálogos entre las hermanas, lo mismo, muy bien construidos, marcando las diferencias entre una hermana y otra (que ellas mismas reconocen).
La verdad es que yo no he leído nada de Jane Austen. Será que me han faltado el sentido y sensibilidad suficientes para acercarme a estas obras. Y no ha sido una cuestión de orgullo y prejuicio, pienso y…
Hola, Isabel:
Me ha gustado mucho como has resuelto el reto de este mes, gracias a esas licencias que reconoces haberte permitido. Yo esta vez he huido cobardemente.
Saludos.