Desgracias -El Chaval- (R)
- IreneR
- 17 feb 2020
- 3 Min. de lectura
DESGRACIAS Desde un rincón de su habitación que hace de estudio, está intentando encontrar algún tema que le permita empezar el reto de este mes, con la inclusión exigida de las palabras elefante-foto y aguijón. Da vueltas en la silla giratoria con el bolígrafo en la mano, con gesto nervioso y mirando de soslayo a la página escrita con los titulares cada vez que pasa delante de la mesa, por si refleja algún atisbo por dónde empezar; como esperando alguna gracia de los dioses. No puede más, se levanta, coge la chaqueta y sin hacer ruido para no despertar a sus padres, sale a la calle con las bolsas de reciclaje para depositar en los contenedores adecuados. Juan, es un muchacho con veintitrés años, muy querido por sus padres y más todavía cuando les ha presentado el certificado y diploma conforme ha alcanzado el grado superior en informática. Es alto, con el cabello negro brillante y ondulado y, con la barba y bigote al estilo de una mayoría de jóvenes de su edad; hoy la lleva, y al mes siguiente la rasura hasta que la deja crecer de nuevo. Por el camino en su andadura, llega a un parque inaugurado recientemente, pero que no conoce por estar muy alejado de su casa. Es primavera y encuentra muy agradable el estar sentado en un banco, mientras criaturas acompañadas por sus padres se tiran con valentía por los toboganes y vuelven a subir por el pequeño montículo de material esponjoso a reiniciar el descenso. Se fija en cualquier detalle, en cualquier sonido o voz, por si ello le ayuda en su búsqueda y así, se le va pasando la mañana. Junto a su banco se paran dos hombres y puede escuchar lo que explica uno de ellos. — Dos individuos, indigentes, con el carro que usurpan a los supermercados, se han liado a golpes por algo que han encontrado en un contenedor y que ha derivado en muerte de uno de ellos por una herida con un aguijón. —¿Y qué es eso, pregunta el otro? —Es un hierro redondo acabado en punta que lo clavan a un palo de madera que les sirve para hurgar en los contenedores o, como arma en este caso. —Mal asunto; ¿y el motivo porqué ha sido? —En un contenedor han encontrado una bolsa, que le pareció a uno de ellos que podía ser interesante, y dentro había un paquete pequeño en un paño verde con varias joyas y dos relojes y, por lo que explican los vecinos que en aquel momento estaban allí, no querían repartirlo ante la insistencia de uno de ellos y éste le asestó en el pecho el golpe mortal. —Qué barbaridad. ¿dónde ha pasado esto? —Hace tres horas, cerca del Mercado con la calle Badajoz. La ambulancia se llevó al muerto y la policía al asesino. Si vas por allí, todavía seguirán hablando sobre el tema. Juan, que tenía la oreja puesta cual radar, se levanta de su asiento y sale impelido como una flecha a tope de adrenalina hacia su casa, con un temor en el alma de que aquel pequeño paquete de tela gruesa de color verde que se encontraba junto a las bolsas, también lo metió en una de ellas y sin más, la tiró al contenedor. Jadea por la escalera, el ascensor no funciona, no acierta con la llave y oye las voces alteradas de sus padres; No puede contenerse más, y pide perdón de rodillas ante su madre por el error de haber tirado a la basura sus joyas. Se quedan estupefactos ante la situación de su hijo creyendo que ha perdido la razón, y le suplican que se explique. El padre, entiende el porqué de su desazón, pero la madre, débil de forma física por varias intervenciones y que su memoria la va dejando, no entiende que su marido ría a carcajadas. —La bolsa que has visto ya era para tirar; guardaba de hace mucho tiempo unas plumas estilográficas, pero con el auge de los bolígrafos ya no tenía sentido y, aunque me dolía la decisión lo mejor era deshacerse de ellas. Por otra parte, hijo, las joyas que conserva tu madre tenemos fotos de cada una de ellas. —¿Puedo saber entonces, que os pasaba? —Se me ha escapado de las manos mientras lo limpiaba, el elefante de cerámica que la regalé de solteros en mi viaje a Manises y ella no comprende debido a su estado, que me pusiera furioso.
Hola El Chaval, gracias por comentar mi relato y disculpa la tardanza en corresponderte a leer el tuyo. Tu relato me pareció muy fluido y con muy buenas descripciones, me gusto la manera en que introduces el reto y como nos haces relacionarnos con tu protagonista. El final me resulto un poco confuso ya que después de tener unas muy buenas descripciones el final me resulto algo apurado en su desenlace. Saludos y espero leerte en el siguiente reto.
Buenas, El chaval.
El inicio me ha gustado mucho, tomar las palabras del reto para comenzar la historia me parece muy original.
Luego, toda la parte de la introducción me parece demasiado larga, ¿qué importancia tiene en el relato su aspecto físico? ¿Nos aporta algo que debamos saber? ¿Es esencial conocer esos detalles para entender la historia? Lo mismo digo del grado de informática.
En estos textos, en los que las palabras no son limitadas, hay que intentar condensar la información, dar lo que es imprescindible y utilizar las palabras en las partes importantes.
Un saludo.
Buenos días El Chaval:
Me ha gustado tu relato porque está bien escrito y se lee con facilidad y se comprende sin esfuerzo.
He encontrado algunas cosas que pueden ser mejoradas:
En el siguiente texto: “…con la barba y bigote al estilo de una mayoría de jóvenes de su edad; hoy la lleva, y al mes siguiente la rasura hasta que la deja crecer de nuevo”. No hay concordancia entre los sustantivos -barba y bigote con el verbo, lleva - debería ser -los lleva-, -los rasura- los deja crecer de nuevo. Es decir, en plural.
He pensado que tu personaje escritor ya tenía el título de periodista y sale de su casa en caza de una buena noticia. Me he…
Hola. muchas gracias por tu visita a mi relato, del tuyo ya han comentado los compañeros, nada que añadir, salvo que me parece superficial el paso por la muerte del indigente. Por otra parte, la lectura es cómoda y el tema daría posibilidad de otras situaciones.
Saludos.
Hola El Chaval:
Coincido con quienes me preceden en cuando a la forma algo forzada, en especial, del primer interlocutor del diálogo, y en que el final me resulta algo apresurado.
Muy buena recreación de la noche en busca de ideas.
Mis saludos.
Hasta la próxima propuesta.
Laura (24)