EL METE MIEDOS - El chaval- (R)
- El Chaval
- 17 feb 2021
- 3 Min. de lectura
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Jordi, está esperando a su amigo en el bar La Pili, para tomar el café a la sombra de la arboleda del paseo, que tanto placer les ocasiona después de haber hecho la siesta. Han nacido en el mismo pequeño pueblo, en las estribaciones de la sierra montañosa y no han tenido oportunidades de conocer otros ambientes, que no fuera la tradición y el amor al trabajo de la tierra inculcada por sus padres.
Es el más espabilado de los dos, le gusta pasar asiduamente por la biblioteca y con ayuda de Montse, la cuidadora, va adquiriendo unos conocimientos que va transmitiendo a su amigo Facundo, que queda maravillado de tanta sabiduría.
Alto y delgado al contrario de su amigo, pero con igual de horas intensas de trabajo en la granja, su sistema nervioso le hace estar pendiente de cualquier información que pasa en el mundo, y entre lo que lee y lo que se imagina, su mente hace cábalas por ajustar dentro de las zonas cerebrales, presagios de la mala suerte.
Con estas suposiciones, verdades y mentiras informativas, le calienta la cabeza a su amigo que vive feliz entre sus aperos y las cosechas.
—Ya está aquí mi amigo Facundo, le interpela Jordi,—¿Qué has pensado de la conversación de ayer? Te gusta el tema o no.
Facundo, es un alma inocente dentro de un corpachón gigante, obligado desde muy pequeño a trabajar la tierra con instrumentos de labranza adosados a mulas, que hasta que pudieron utilizar un pequeño tractor, era el campeón del pueblo en hacer el mejor trazado de los surcos en línea recta.
—Bueno, es tan extraño lo que dices, que todavía no sé que decirte
—Vale, siéntate, eso es por tu sordera que no me has entendido bien. Y porque no quitabas ojo a la señora del boticario que estaban sentados unas mesas más allá.
—Venga, Jordi, empieza ya, que tengo que preparar la siembra para mañana, que espero recoger toneladas de patatas de mejor calidad que las tuyas, que a pesar de saber tanto te salieron negras por dentro.
—Ya sabes por qué salieron así, la partida era buena, pero hubo encharcamiento de aquellas lluvias inapropiadas y la rhizoctonia hizo el resto…
—¡Anda, que nombre tan raro!, ¿no le llamamos la viruela?
—Sí, pero este es el nombre que le pone la gente que estudian de patatas. Y tú tienes unas parcelas de las mejores de la comarca que son más fecundas gracias a ti, y también con tu mujer que ya llevas tres hijos, le dice riendo a carcajadas.
—Jordi, no me insultes, que te pego una castaña… y deja a mi mujer tranquila.
—Vale, no te enfades, y te explico lo que pienso de lo que va a pasar en un plazo no muy largo de tiempo: La Tierra, esa pelota donde viven los humanos, los animales y los árboles está gravemente enferma. Ya te he explicado que el petróleo y el gas que utilizamos lo sacamos de esta pelota y por eso tenemos inundaciones y terremotos que ya habrás visto por las noticias de la tele, y que además, al igual que las patatas tienen hongos y las tenemos que tirar, nosotros tenemos virus, por eso de la pandemia.
—No me asustes Jordi.
—Pues oye lo que te digo —La Tierra, de tanto sacarle cosas de dentro en tan grandes cantidades pesará menos, y echaremos a volar como un globo, ¿Y dónde iremos a parar, eh? Nada de tanto cohete a la Luna a Marte…y pensar que nos quieren llevar allí. Amigo Facundo, que te quedas sin tus tierras.
—Esto no puede ser Jordi, Dios nos puso aquí para otras cosas y tú me estás asustando más.
—Siempre has demostrado ser tan fiero como un tigre, y ahora eres tan funesto, que cuando pasas por delante del tanatorio del señor Agapito, cruzas los dedos.
—Ya me has vuelto a decir algo que no entiendo… me voy … vete a la porra y paga los cafés.
Jordi, sonriendo, le quiere poner más nervioso y le dice levantando la voz antes de que deje de oírle. —¡¿Verdad que la bombona de butano pesa menos cuando has gastado el gas?! Pues eso es lo que le pasará a la Tierra. Vamos a tener que inventar un volante para dirigirla allá donde podamos continuar sembrando patatas.
*
Hola El Chaval.
Llego tarde a tu relato y creo que de la parte formal ya te lo han dicho todo. Yo me quedo con el fondo del asunto, el contraste entre la mirada de Facundo, el hombre del campo, pegado a la tierra y la de Jordi, muy leído, pero al que, al final, se le ponen negras las patatas. Creo también que el relato es un canto a la amistad desinteresada.
Te felicito.
Verso suelto (1)
Vaya El chaval, hemos coincidido en el nombre de uno de nuestros personajes. Qué casualidad!. El contraste entre los dos amigos es muy acertado y además la historia tiene un tinte ecologista muy divertido, aunque también un poco alocado. Los compañeros, ya te señalan algunas cosas para corregir así que no insisto. Nos seguimos leyendo en el proximo.
Se me olvidó... 😏 nº 10 (Isabel)
¡Hola Chaval! Vamos a por tu mete miedos.
Creo que has acertado con el punto de vista omnisciente, así has podido describir a los dos personajes principales y todas sus circunstancias, desde fuera, sin que intervenga la subjetividad de ninguno de ellos. La voz narradora no ha emitido juicios de valor sobre ellos, se ha limitado a describir las circunstancias y ha dejado que hablen ellos, por eso ha sido un acierto insertar los diálogos, pues en la forma de hablar y expresarse se ve el carácter de cada uno.
La diferencia entre los dos amigos es patente de tal forma que no es un relato plano, donde ambos viven piensan y se expresan distinto, y de ahí, precisamente …
Buenas noches, Chaval:
Me ha parecido una historia entretenida y sencilla de leer: una conversación creíble entre dos amigos. Al final, mi tocayo Jordi termina haciéndose un poco el "sabiondo" ante su amigo... suele suceder. Muy acertada la frase "le calienta la cabeza".
En cuanto a lo formal tienes algunas repeticiones con la palabra "que".
"...empieza ya, que tengo que preparar la siembra para mañana, que espero recoger toneladas de patatas de mejor calidad que las tuyas, que a pesar de saber tanto te salieron negras por dentro.
Un saludo