GABY EN EL ESPEJO - A BERUMEN- (R)
- A. Berumen
- 17 sept 2022
- 2 Min. de lectura
Entonces me caí de la cama, golpeándome con fuerza la cabeza. A partir de ese momento todo lo veía como si viviera en el futuro. Como si los hechos se me presentaran unos segundos antes de que en realidad sucedieran. Traté de entrar al baño a lavarme la cara, y me topé con un teclado digital incrustado en la pared, en el cual debía introducir una secuencia de números para abrir la puerta. Lo primero que se me ocurrió fue ingresar mi fecha de nacimiento. Al oprimir el “enter”, una voz me advirtió: “¿Estás seguro de que esta es la nueva clave que quieres que quede registrada? Recuerda que también puedes cantar una estrofa de tu canción favorita, y si mi reconocimiento de voz lo verifica, será suficiente para darte el acceso. Solo tendrás tres oportunidades. Con estos intentos fallidos, la cerradura se bloqueará por dos horas”.
Después de pensarlo un par de minutos, decidí cantar el verso de Cielito Lindo, mi canción favorita, que dice: ¡Ay, ay, ay, ay, canta y no llores…” Al instante escuché cómo la chapa se abría.
Lo primero que vi fue un bastón recargado sobre el lavamanos, lo cual me sorprendió sobremanera, puesto que yo nunca he necesitado de uno.
Al tratar de mirarme en el espejo, no logré ver ninguna imagen, como si yo, simplemente, no existiera.
Pensando que quizás el espejo se encontraba sucio, abrí el grifo del agua; un líquido espeso y rojizo como la sangre salió con muy poca presión.
Cerré los puños y me froté ambos ojos, tratando de quitar las legañas que, posiblemente, distorsionaban mi vista, presentándome una falsa visión de los hechos.
Cuando volví a abrir los ojos, la cara de mi amiga Gaby, fallecida hacía unos cuantos meses en un accidente automovilístico, apareció en el espejo, en lugar de la mía.
Su dulce sonrisa dejaba entrever unos blancos dientes sujetados por unos brackets. Sus ojos azules, que siempre me habían fascinado, eran color mar, pero ya no presentaban esa luminiscencia que me impactaba. Ahora se veían apagados, sin vida.
Quedé petrificado, sin saber qué decir. Ella, al notar mi desconcierto, solo me dijo; “Hola, bienvenido a mi mundo… ahora será nuestro mundo”.
En un principio creí que el golpe en mi cabeza me había afectado, pero entonces recordé que siempre pensé que yo tenía el don de adelantarme al futuro, lo cual hacía mientras dormía.
Pensando que todo se trataba de un simple sueño, con parsimonia, y ayudándome del bastón, regresé a mi cama y me arropé con las cobijas, con la plena seguridad de que algún día volvería a ver a Gaby… mi dulce Gaby.
—FIN—
*
Saludos Berumen en primer lugar darte las gracias por haber leído mi relato y tendré en cuenta tus observaciones para los próximos y después de leer tu fantástico relato que me ha gustado no me queda muy claro aunque es igual, si el encuentro con Belinda es al cabo de muchos años.
Confío en seguir leyéndonos.
Hola, Berumen.
Me ha gustado mucho tu relato. Realismo mágico mezclado con ciencia ficción y un toque de dramatismo. Además, esos párrafos tan cortos van añadiendo tensión al relato, tensión y preguntas, muchas de las cuales quedan desveladas al final, aunque otras se quedan para que queramos más. Un relato realmente notable, te felicito.
Un abrazo!
Hola A. Berumen
Me ha gustado mucho tu cuento. No te puedo poner ninguna objeción, solo que me he quedado con ganas de más, aunque ya comentas que es parte de uno que estás haciendo. Te felicito. Nos seguiremos leyendo. Estoy en el 4
Hola, A. Berumen
Me ha gustado tu cuento, creo que va con la consigna de realismo mágico requerida para este mes.
Quedo con ganas de saber más sobre la relación entre los personajes.
Mis saludos
Laura
Interesante cuento. Una especie de premonición, pero con los elementos de la ciencia ficción. Saludos.