Kill switch-José Torma
- José Torma
- 17 abr 2022
- 3 Min. de lectura
Sebastián Rodríguez hace la revisión manual. Los sonidos metálicos inundan la estancia mientras se desplaza de la cocina al recibidor. La cocina debe irse, es un espacio que no tiene utilidad.
Activa la alarma y sale de casa.
El camino hacia el transporte se ve interrumpido por un traspié. Una luz amarilla se enciende en su panel informativo.
*Articulación izquierda al 97 % de efectividad*
“Una falla”, piensa mientras aborda el camión.
Una pertinaz lluvia moja el pavimento. Elude los charcos a pesar del revestimiento impermeable de su calzado. El sonido de una llamada entrante lo distrae y tropieza. La luz amarilla se enciende.
—Tengo que regresarte la llamada —dice por el auricular—. Me he caído.
El día transcurre sin incidentes, el indicador en su visor se ha apagado.
Camino a casa, sentado en la ventanilla del transporte, observa la ciudad. La lluvia ha pasado y el sol se asoma entre las nubes que se rehúsan a desaparecer. Nostálgico observa a un grupo de jóvenes patear un balón en el parque. Los gritos de jubilo llegan a sus sensores auditivos que muestran un poco de estática. Golpea su casco un par de veces y el sonido se aclara. Toma nota de los hechos, hoy no ha sido un día normal.
Oprime el botón y el camión se detiene. La luz se enciende y extrema cuidado al descender.
La sensación del pasto le trae recuerdos y se abandona a la memoria. Se sienta en una banca y conecta el interfaz en la corriente.
*Tiempo de carga 27 minutos*
Su mirada se pierde en el horizonte, mirando más allá de los chicos que juegan, de las madres que pasean a sus bebes y de los perros que persiguen el “frisbee” que se lanzan unos estudiantes. Se respira vida en el ambiente, al menos es lo que su sensor de olfato le indica. Recibe un mensaje y lo atiende en el visor. La misma publicidad de siempre y dentro de un archivo adjunto, un pequeño video.
«Estimado señor Rodríguez, sirva este video para felicitarlo por su aniversario con nuestra compañía. En “Conciencia Colectiva” estamos muy orgullosos de haber sido elegidos para realizar la captura y subida de su mente consciente al modelo HR-24.
Por este medio lo estamos invitando a que realice la actualización correspondiente por la módica cantidad de 5K créditos.»
El video terminaba con un hombre abrazando un androide saludando.
Percibe un golpe, dos chicos están frente a él.
—Disculpe, ha sido sin intención —dice el de mayor estatura.
—No te disculpes, es una máquina, seguro que ni siquiera sintió el golpe —asegura el más bajito a la vez que le golpea la cabeza con el juguete.
—¿Ves? Cero reacciones.
Corren a reunirse con sus amigos, las risas calan en sus sensores auditivos e inconscientemente baja el volumen. Siente una fuerte opresión en el pecho, sabe que es imposible. El muchacho tiene razón, es una máquina, lo ha sido los últimos cuatro años de su vida…
“¿Vida?” “¿Se le puede llamar vida a su existencia?
La luz se enciende de nuevo en su visor y una alarma suena. Revisa los protocolos y entiende. Hay una fuga en su extremidad y el óxido ha corrompido su sistema. Los robots no están diseñados para este tipo de averías, alguien falló en la revisión.
El problema pasó desapercibido en el escaneo semestral. Todos los parámetros revisados y aprobados. Miles de dólares invertidos en las mejores instalaciones, la más avanzada tecnología y, sin embargo, el taller de lavado y detallado comete un error en su reporte.
Luces de alarma se activan y se pone de pie. Sin poder evitarlo camina hacia los chicos que, entusiasmados con su juego, no se dan cuenta que se aproxima. Uno de ellos lanza el platillo al que lo golpeó. Las alarmas lo ensordecen y siente como su sistema se encamina a una falla total.
Abre los ojos y escucha al representante de CC.
—El modelo HR-24 ha sido descontinuado. Una desgracia lo ocurrido, sabemos que nada que podamos decir o hacer puede regresarle la vida al muchacho. Entonces, abogado. Arréglelo: 10,000K de créditos es lo que estamos autorizados a pagar… —guarda silencio al escuchar el encendido—. Señor Rodríguez, bienvenido —comenta al verlo despierto—. Lamentamos informarle que su modelo ha sido descontinuado, hemos autorizado una actualización al modelo HRM-1. Las mejoras son substanciales...
Sebastián escucha y observa como se ilumina su visor. Oprime el “kill switch”, ha matado y ya no quiere existir de esta manera.
***
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José:
Veo una buena puesta en escena de los androides, con lujo de imaginación.
No entiendo lo de la cocina ni la afirmación de que el protagonista ha matado, para justificar que oprima el kill switch.
Observaciones de lenguaje:
Los gritos de jubilo - Júbilo
conecta el interfaz - La interfaz
un hombre abrazando un androide saludando - No suena bien. Mejor un androide que saluda.
Saludos.
Saludos José soy tu vecino del 1 y te doy las gracias por haber leído mi relato,tomo nota de tus indicaciones técnicas y la tendré en cuenta para los próximos aunque te puedo asegurar que leo y releo lo que escribo sin pasar por alto escucharlo.
Leyendo tu relato me ha gustado ya que se ajusta al tema propuesto de ciencia ficción aunque la maquina tiene aprendido de otras galaxias el tema de la eutanasia o eso saco en conclusión por el final.
Confío en seguir leyéndonos.
Hola, José. Sin duda un relato muy original y entretenido el tuyo. Como ya te comentaron, yo tampoco le veo sentido a lo de la cocina. Creo que confunde más de lo que en realidad aporta. La redacción me gustó y me parece muy buena, salvo alguna tilde faltante. La última frase también pienso que sobra, pues eso de querer o no algo no es un sentimiento típico de un robot. En fin, es solo una opinión personal. Enhorabuena, mucha suerte y un abrazo.
A BERUMEN (11)