Mi amigo Fante -Amadeo- (R)
- Admon KMarce
- 17 feb 2020
- 3 Min. de lectura
Mi amigo Fante
Esta madrugada, luego del gran festejo de mis ochenta años, acompañado de hijos, nueras, nietos y de alcohol en abundancia, permanecía desvelado, en soledad apabullante, cuando de forma inesperada recordé el cumple de mis seis años.
«Aquella noche, también sin poder dormir por las emociones vividas a la tarde, rodeado de amiguitos, primos y vecinos, donde corrimos, jugamos y yo soplé, entre aplausos y buenos deseos, las seis velitas. Muchos de los regalos habían sido –casualmente– los que yo quería y los otros, todos muy lindos. Mi alegría había durado una semana o más.
Recordaba que insomne, abrazando un peluche pensaba en todo lo acontecido, los juguetes recibidos y la torta. Me debí haber dormido pues me despertó un ruido cercano. Abrí los ojos y vi, sorprendido, como de la foto de la selva, salía el elefante. Daba pequeños pasos, esquivaba árboles y por fin bajó a la repisa y de allí, a la mesa, a la silla y saltó al piso. No lo podía creer –no supe (hoy tampoco) si había soñado o era realidad–, entonces me senté en la cama y vi como varios de mis juguetes se acercaban a Fante –así lo había bautizado, cuando yo era bebé– y comenzaron a conversar. Yo los escuchaba, pero no les entendía.
Jugaron y corretearon un buen rato. Ya agotados, mi perrito Boby, el oso, las gallinas y sus pollitos, se despedían para relajarse, Quedaban Fante, un muñeco pequeño y la jirafa, que sentados descansaban.
De pronto entró una abeja por la ventana del dormitorio y comenzó a zumbar cerca de mi cabeza, la espanté y se posó sobre Fante, quien al minuto vociferó y agitó con delirio su trompa. Daba pena verlo sufrir. Me levanté y de un tironcito le saqué el aguijón –enorme– y la pobre abeja, fue a morir bajo la cama.
En agradecimiento, Fante me abrazó con su trompa áspera y de pronto, desorientado, comenzó a dar vueltas. Los juguetes se burlaban de él, le hacían bromas y él los corría para castigarlos. Casi pisó al muñeco: fue cuando le grité que se portara bien. Me escuchó y desde entonces no corrió, caminaba de aquí para allá. Parecía haber perdido la memoria. Me dio pena, verlo así, pero no sabía cómo ayudarlo. Un buen rato después Fante se acostó y de pronto se levantó contento. Creo que quería volver a la foto. Vi cómo subía a la silla, luego a la mesita y de allí, con un salto de payaso, a la repisa. No le costó ingresar al papel enmarcado, a su lugar definitivo y creo también, a esperar la próxima aventura.
Feliz me dormí. Cuando, cerca de medio día desperté, lo primero que hice fue mirar la foto y sí, allí estaba Fante, rígido, en posición de rey y pude detectar el punto rojo, de donde yo le había sacado el aguijón. Me levanté emocionado y busqué bajo la cama el cadáver de la abeja, pero no, no estaba».
Luego de aquella noche, hace ya setenta y cuatro años atrás, me había nacido una duda: «¿Habré soñado?», y me repetí esa misma pregunta cientos de veces. Aún hoy, a los ochenta no sé la respuesta, tampoco se la preguntaría a nadie: me tomarían por tonto. ¿Sueño o realidad? ¿Realidad o sueño? Ya no me importa: soy feliz con tan hermoso recuerdo.
Antes que termine el mes, quiero agradecer a los 12 que comentaron sobre mi amigo Fante. Ya he aceptado varias de vuestras propuestas y corregido/ampliado el cuento
Gracias y saludos
Nos leemos en marzo
çAmadeo
Amadeo
El relato es muy tierno, las vivencias de la niñez dejan recuerdos imborrables, mas si son fantaseados y luego vertido a la escritura.
La vida no es eso que ocurre, sino lo que contamos de ella,o lo que fantaseamos, creo que lo dijo Gabriel Garcia Marquez.
Coincido con el que aportó que los vahos etílicos no proporcionan nada al tema en cuestión, que es tan naif.
Se ven los personajes en su andar.
Pertinente introducción de las palabras claves. Aunque sea una narrativa llena de ilusión , es muy verosímil, nos retrotrae a ese mundo onírico de la infancia.
Cordiales saludos.
Hola Amadeo, tu relato es fantasía bien lograda. Incertaste las palabras correctamete.
Felicitaciones. Esther(42)
Hola Amadeo.
Tienes una hermosa historia. Considero la pérdida de la memoria como consecuencia de la picadura de la abeja, pero tal vez podías haber ahondado en esa parte ya que tan solo parece algo mareado por la picadura.
Me encanta el nombre del elefantito, es muy dulce.
Mis saludos.
Hasta la próxima propuesta.
Laura (24)
Hola Amadeo,
Te ha quedado tierno y emotivo. Yo también he pensado en Toy Story, con todo ese desfile de juguetes. Esa parte es muy original, y creo que la mejor de la historia.
Por otra parte, respecto al reto opcional, un personaje con pérdida de la memoria, lo has incluido, en mi opinión, de manera un poco forzada. Casi de pasada. Y creo si se pone, debe ser un elemento importante en el relato.
Saludos