MI GLORIA - Mª Jesús Hernando- (R)
- María Jesús Hernando
- 17 feb 2021
- 2 Min. de lectura
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— ¿Me quentas os pes rapaciño?
Mi Gloria siempre empezaba, así cuando quería mis favores. Antes, yo había ignorado sus pasos a lo Ginger Rogers en el cabecero de la cama; así que cuando sentía sus extremidades de hielo sobre mis pantorrillas tenía la impresión de que eran un castigo por mi desgana. “¡Qué va, ella es incapaz de ser cruel”, me decía a mi mismo mientras veía su gesto mimoso sobre mi cara antes de preguntarme con su acento gallego.
— “Facundo, fermoso ¿serás fecundo?”
La frase, que en otros tiempos era música para mi libido —quizá tantas efes seguidas me hacían pensar en el verbo que omito por no ser grosero— ahora me encoge. Aunque en su recuerdo me tenga por un tigre fiero, nunca lo fui: No tenía constantes arrebatos turbulentos, tampoco era un apocado, estaba más bien en la media.
Por circunstancias que no vienen al caso, con los años me he convertido en un gato doméstico y ronroneante; un burgués del sexo, podríamos decir, que ya lo tiene todo hecho. Quiero mucho a mi Gloria. Por eso, al verla tan infeliz, la víspera de nuestro cuadragésimo aniversario, le propuse firmar el epílogo de nuestro matrimonio. Casi se le saltaron las lágrimas, pero pudo reprimirlas y como buena gallega—que no se sabe si va o viene— solo respondió.
—Ya veremos.
Y me quedé con un presentimiento funesto, pensando que me había precipitado y ella misma me iba a hacer el equipaje para darme todas las facilidades, ya que la oferta la había hecho yo.
Pero me equivoqué, al despertar no había maleta a la vista. Sí llegó hasta mí, el olor del café recién hecho y sobre la mesa de la cocina me esperaban: las tostadas, la mantequilla, la mermelada y hasta las galletitas que tanto me gustan. Pensé que quería endulzarme el golpe de gracia, sin embargo, ella estaba resplandeciente y activa. Terminó de un trago su café con leche y se fue a trabajar, como todos las mañanas. Pasé el día solo, corroído por las dudas. Para distraerme puse más empeño que nunca en las labores de mayordomo que se habían convertido en mis obligaciones desde mi jubilación.
A las siete de la tarde, puntual como un reloj, Gloria hizo su entrada triunfal. Canturreaba mientras se acercaba a mí ofreciéndome la caja que llevaba entre sus manos.
—Esto nos va a llevar a otra dimensión, Facundo. Ya no tienes que preocuparte.
La miré extrañado, pero tenía razón. Lo probamos inmediatamente y desde entonces puedo decir que Gloria ya no tiene que pedirme nunca que le caliente los pies.
*
Hola M. jESÚS
Bonita historia de amor, que a mi entender no acaba bien.
He leído algunas opiniones de compañeros y la historia acaba bien. Yo la veo al contrario:
En la frase"Facundo, fermoso,(serás fecundo), la mujer, ya espera que puedan tener hijos. Otra frase: para el, era "música para mi libido, ahora me encoge"
Aunque en su recuerdo me tenga por un tigre fiero, "nunca lo fui"
Después, dice el marido que "con los años me he convertido en un gato doméstico" en un burgués del sexo.
La propone terminar con el matrimonio, y ella hasta le prepara un desayuno a su gusto. Dice que pasó el día corroído por las dudas.
La frase" Esto nos va a llevar…
Hola a todos y muchas gracias por vuestros comentarios favorables, me animan mucho. Tomo nota de las correcciones y espero contar con vuestra ayuda y empuje los proximos meses. Nos leemos.
Hola, Chus. Ciertamente es una declaración de amor apartarte a un lado cuando piensas que no estás a la altura de lo que se merece tu pareja, pero a quién se le ocurre semejante proposición como finiquitar una relación cuando lo que quería Gloria era marcha. Me ha gustado el estilo y cómo has mostrado esa forma de ser gallega. Buen relato. Un abrazo.
Buen relato y según estaba leyendo no me cabía duda del final feliz de la historia. En todos sitios cuecen habas según se dice. Con el desayuno preparado la historia tendría un final feliz seguro. Lo de la caja y seguramente su contenido de color azul es lo que me ha convencido del todo. Lastima tener que utilizar esas cosas.
Saludos soy PROYMAN1 tu vecino del 12 y confío en seguir leyéndonos.
Hola María Jesús:
Me ha encantado tu relato, con toda la dulzura de un matrimonio que pasa sus años.
Maravilloso, dulce, tierno, emotivo.
Mis felicitaciones por el suave tono que logras darle.
Nos encontramos el próximo mes
Laura (9)