Navidad en el armario- "Grinch" Félix (A.Berumen)- (R)
- A. Berumen
- 18 dic 2020
- 3 Min. de lectura

Ya se acerca la Navidad. Lo sé porque empiezo a ver los adornos por toda la casa.
Esta es mi época favorita del año, bueno, lo era antes de que me viniera a vivir dentro del armario.
Disfrutaba mucho ayudando a mi mamá a sacar todos los adornos, y elegir en qué lugar de la casa colocaríamos cada uno.
Colgaba mi bota, que mi mami me había tejido para la ocasión, en la chimenea, esperando que Santa me trajera algún regalo.
También dejaba el mejor de mis zapatos, el cual lustraba antes con mucho cuidado, debajo del árbol, para que Papá Noel le pusiera algún regalito.
Junto, en una charola decorada para la ocasión, dejaba una jarra de agua con un vaso y un traste para que él y sus renos pudieran tomarla. Además, unas galletas hechas por mi mami, rodeaban la charola. Yo hubiera preferido dejarle un chocolate o una taza de café calentitos, para aliviar, aunque sea un poco, el frío que en las madrugadas se sentía en las calles, pero mi mamá decía que le gustaba más el agua por su diáfano color, que demostraba su pureza.
Lo que más disfrutaba era colocar la estrella celeste en el pico del árbol. Mi papi tenía que cargarme, pues yo era muy pequeño y siempre escogíamos el pino más grande que adornara nuestra sala.
Extraño mucho, también, la calidez humana de esta época; los abrazos y el poder disfrutar los deliciosos platillos que mi mami preparaba para la ocasión; el frutcake, los buñuelos y los polvorones, así como el pavo. Me encantaba azar castañas en la chimenea y recorrer la calle con mis amigos cantando villancicos.
Mi papá me sentabas en su regazo y toda la familia convivíamos, mientras nos calentábamos con un rico ponche de frutas. Mi papá siempre le pedía a mi mami que, al suyo, le pusiera un “piquetito”, algo reservado a los adultos, y que, según ellos, le daba mejor sabor. A mí me gustaba mucho así, no necesitaba nada más. ¡Era delicioso!
Desde que vivo en el armario, mi mami ya no es la misma. Siempre se ve triste, y aunque tiene a mi hermanito, dice que no es lo mismo.
Todos los días, en la mesa, pone mi lugar, esperando que un día regrese y me siente con ellos.
Yo no sé si eso será posible.
Ahora, tengo que conformarme con platicar con mi nuevo amigo Danielito. Solo espero que ya se haya olvidado de la niña que conoció en mi mundo, gracias a la Ouija.
El otro día, le escuché hablar con su mamá sobre una niña de su escuela. Se llama Gaby, y al parecer le gusta mucho, pero no ha podido pedirle que sea su novia, pues no ha encontrado la ocasión para hacerlo.
Creo que a su mamá, Gaby le cae muy bien, pues se ve que es una niña muy dulce y tierna. “El que porfía mata venado o lo matan por porfiado”, le dice a su hijo, animándolo.
Hace poco conocí a la niña de mi mundo que tanto le gusta a Danielito. Aunque es muy bonita, parece muy triste, pues me dijo que extraña mucho a su mamá y a su hermanita.
Estoy pensando en pedirle que sea mi novia, así Danielito se olvidará de ella, y yo tendré con quién platicar todos los días.
Tendré que poner en ello…
*
Un cuento que derrocha ternura y, más que inquietud, la soledad de ese niño del armario, atrapado al parecer entre dos mundos, mueve a compasión. Muy buena historia, muy imaginativa y bien construida. Me alegra encontrarte de nuevo por aquí, Jesús.
Hola Berumen.
No recuerdo si te he leído antes y por eso no conozco los antecedentes de "el niño del armario" que, por el comentario de otro compañero, ya forma parte del "café".
Quizá por eso me ha resultado un poco confuso, saber a que mundo pertenecen las distintas niñas de las que habla el cuento en relación con Danielito.
Otra cosilla mínima es una "s" de más en "Mi papá me sentabas en su regazo".
En todo caso me ha resultado fácil y agradable de leer, con un punto de melancolia, muy apropiado para estas fechas.
Feliz 2021
Verso suelto (nº 2)
A. Berumen, aunque no me gustan los armarios, y a veces menos lo que esconden, leí el tuyo y asumo esos errores de tecla que se deslizaron como sin queriendo. salu2
Berumen Grinch:
Siempre tan tiernos los monólogos del muchacho del armario. Vas perfilando todo un personaje, que ya ocupa un puesto en mi imaginario al lado de Carlitos, el de “Peanuts”, de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, de Calvin, el del tigre Hobbes.
Me he solazado en tu descripción, que nos hace una nítida evocación de las tradiciones navideñas familiares, con la diferencia de que aquí no se cuelgan botas a Santa Claus, sino que el Niño Dios pone los regalos debajo de la almohada o de la cama; aquí los buñuelos son una masa frita de queso y harina de maíz y van acompañados de la natilla, que es un pudín de maíz molido, leche y panela (esta e…
A. Berumen.
bonita y aterradora historia ,sigue la saga y por lo leído creo que Continuara. Espero que ese alma que vive en el ropero encuentre algún día la paz, que necesitara para emprender el viaje.Por cierto¿ que es azar o asar? Un saludo y felices fiestas.