Viento de otoño - Esther- (R)
- Esther
- 17 jun 2022
- 3 Min. de lectura
Pablo manejaba despacio, no tenía prisa por llegar a su casa o quizás no deseaba hacerlo después de lo sucedido. Han pasado varios días del trágico suceso. Se encontraba con familiares en casa de su madre tratando de ordenar sus pensamientos, para poder enfrentar esta realidad tan dolorosa que le ha tocado vivir.
Estacionó frente a la puerta. Luego de bajar el equipaje tomó una ducha para sentirse mejor. Enseguida comió algo que su madre le había preparado, recorrió la casa, abrió puertas y ventanas y se sentó a mirar televisión para no pensar, creyendo que podría distraerse. Se sentía cansado, muy triste, deprimido.
Enseguida desaparecieron las imágenes de la pantalla y comenzaron a surgir las del pasado reciente, las que le hablaban de Elisa, de su belleza, su amor, su bondad. «No sé qué hacer para seguir viviendo sin ti, no sé...Quizás mis amigos me ayuden a encontrar una salida, no sé»…
De pronto lo distraía de su confusión emocional, algún partido de fútbol al que era aficionado.
Así se dejó llevar, pensando que siempre la tendría a ella en el recuerdo.
Es muy difícil saber cuánto tiempo estuvo allí, sintiendo el corazón apretado por la angustia, con aquella imagen imborrable, terrible, de su mujer caída junto al árbol Suena en sus oídos aquel viento que comenzó a mover las ramas de los árboles como si quisiera jugar, armando remolinos con las hojas secas y que despeinaba a unos el cabello, a otros les quitaba los sombreros.
A lo lejos se veían grandes nubes oscuras, relampagueantes, augurando que la lluvia esperada vendría pronto. «Elisa no tardará en llegar, ya hace quince minutos que salió del trabajo»(pensó mientras miraba el reloj).
Sonó el teléfono que él atendió al instante:
«Hola Pablo, recién subí al ómnibus, viene repleto, un poquito atrasado. Hola mi amor, que suerte que en pocos minutos estaremos juntos. Si, tranquilo, la tormenta aún demora. Besos».
Los minutos pasaban y él asomado a la ventana que da hacia el oeste, cada vez más nervioso, viendo la oscuridad en aumento muy de prisa, calculaba que a ella no le daría el tiempo para llegar.
De pronto el viento comenzó una danza frenética, que hacía crujir las maderas de la galería , movía la veleta, ululaba y silbaba cada vez más fuerte, llevando por el aire hojas, ramas, nubes de polvo; sacudía los follajes y mostraba las siluetas desnudas de algunos árboles.
Entonces, sucedió lo peor, se abrió la ventana con una ráfaga violenta, entrando en la casa, tirando todo lo que encontró en su camino y cerró la puerta con tal fuerza que estremeció su cuerpo, a la vez que sintió algo muy pesado desplomarse afuera. Se asomó por la ventana del frente y quedó impactado ante la imagen de su mujer derribada por aquel añoso pino. La puerta no se abría por más que lo intentara.Tuvo que romperla...Tan solo a unos metros de la casa había caído el árbol arrancado de raíz, cuando ella venía llegando…
Pablo se incorporó con las manos en el rostro como queriendo tener una visión menos dolorosa No se podía convencer que aquella fuera la amarga realidad, que tendría que sobrellevar, después de haber sido tan felices, soñando con construir un hogar pleno de trabajo y armonía.
No, no se sentía con fuerzas como para superar esa tragedia, solo, allí en su casa...
«Tendré que ir a vivir a otro lugar, hablaré con mis amigos, conseguiré una casa más pequeña, con jardín como a ella le gustaba».
Lo pensó y así lo hizo. Cerró la casa y salió decidido a ir en busca de sus amigos, con la seguridad de que todo tendría una solución alentadora, creía en la amistad, en la solidaridad.
No le fue fácil cambiar la situación a pesar de sus esfuerzos y la ayuda de sus compañeros.
Poco a poco fue recuperando la fe, la confianza en sí mismo, el deseo de vivir.
Nuevos vientos trajeron la calma a su espíritu e hicieron el milagro de renovar la esperanza en su corazón dolorido.
*
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--Cierre de junio, 2022 - Corazones: 1 por participación, 1 otorgado por miembro; total: 2.
Saludos Esther soy PROYMAN1 tu vecino del 3 y quisiera darte las gracias por haber leido mi relato,tambien decirte que yo considero contestando a lo que dices que el suceso importante es haber liberado a aquellos esclavos y esclavas porque alguien ha sido valiente al estar infiltrado.He leido tu cuento y me ha gustado sobre todo por como describes la tristeza de alguien que ha perdido a un ser querido como era la esposa.Al final recupera su alegria de vivir aun que siempre estara el recuerdo.
Bajo mi punto de vista un relato intimista.
Confio en seguir leyendonos.
Hola Esther me gustó tu relato, tiene buenas descripciones en especial cuando nos hablas del viento y como entró a la casa y botó el árbol sobre la chica. Un final triste pero con la esperanza de un nuevo comienzo.
Saludos
¡Hola, Esther! Bien tratada la tristeza y la añoranza de Pablo por su amada ausente. Me ha encantado las frases de la danza frenética del viento augurando lo que se avecinaba.
Hay algunos pequeños despistes de puntuación (espacios) y algún que otro tiempo verbal, que no resta a tu estupendo relato de final esperanzador, el cual cumple sobradamente con las expectativas del reto en relación con el viento de otoño.